
Algunas características se van incorporando poco a poco a los dispositivos de manera natural, sin estridencias, de modo que, sin que nos demos cuenta, empezamos a ver normales algunas prestaciones.
Este ocurre sobre todo con los teléfonos móviles, culpables de que hayamos perdido en gran medida nuestra capacidad de asombro.
Hace nada, un móvil con cámara de 5 megapíxeles, GPS, conexión HSDPA y dimensiones razonables era un producto bastante excepcional, casi de ciencia ficción. Ahora podemos tener un teléfono libre por 300 y pico euros, y nos parece muy normal....