
Llegó a su destinación. Empezó a formatearse (la primera regla era no ser nunca descubierto, tenia que permanecer secreto, sin excepciones). Cuando ya era casi todo posiciones NULL, se las apañó para terminar con su sufrimiento. Nadie sería capaz de volverlo a programar, no valia la pena. El software libre le había ganado la batalla, otra era venía y no había sitio para él. Adiós, y buena suerte, Microsoft. (link directo de la imagen final: http://samyblog.890m.com/wp-content/uploads/2008/08/windows-300x237.jpg). Traducción libre 1r comentario
Vía: Enchilame